¿Por qué existe EL ALTILLO?

Mi nombre es Beatriz Santesteban. Me dedico hace muchos años a vender libros y por ende a promover la lectura, partiendo del concepto de que un libro no es un producto de estantería de supermercado, sino algo más entrañable que necesita a la hora de ser elegido, una sugerencia, un comentario , un amor especial por él.
Los invito si son niños, a buscar un almohadón o tirarse directo sobre la alfombra, y si son adultos, a buscar  el sillón más cómodo y munirse de los lentes. En  todos los casos  debemos cuidar la intensidad de la luz y entonces ¡A sumergirnos  en el placer de la lectura!

Con un libro en la mano...

Con un libro en la mano desafiamos  la atención y la memoria, que con eso de ir y venir sobre las letras, las frases, los poemas, los cuentos, las historias, están siempre atentas, siempre activas.
Copiándole ideas a Daniel Cassany digamos que: “La  lectura es un instrumento potentísimo de aprendizaje, leyendo libros, periódicos o papeles, podemos aprender cualquiera de las disciplinas del saber humano. La lectura es un aprendizaje trascendental para el fortalecimiento de las capacidades cognitivas superiores, del análisis y del espíritu crítico”.

Desde mi lugar en la librería  me he encontrado con adultos mayores que leen (y mucho), algunos pertenecen a clubes de lectores , a su vez vienen niños que juntan el dinero de la alcancía o traen el que dejaron los ratones  para elegirse un libro.
Otras personas promueven formación de bibliotecas, talleres literarios  e innumerables actividades  que mantienen vivo al libro como objeto y al contenido de éste como una forma de movilizarnos, sensibilizarnos e  informarnos.

Y regalan y “se regalan" libros en cualquier oportunidad que pueden.

El escritor brasileño, Ziraldo escribió “La maestra macanuda”. En él habla de su  maestra  de primero, aquella que le daba mayor  importancia a enseñarles a  leer , que consideraba  que éste debería ser un sentido más  y que dejó  en todos sus alumnos el mejor de los recuerdos , porque entre otras actividades, todos los días leían en silencio  ( los niños y ella).

Otras personas cuentan historias: las buscan, hurgan en las bibliotecas y en las librerías, leen decenas de cuentos para encontrar uno, ése del cual se apropian y adaptan a su forma, sus sentires, sus gestos. Y luego la historia es de todos, de cada uno de los que la cuentan y de cada uno de los que la escuchan.
Graciela Beatriz Cabal, escritora argentina, escribía: “Dicen  que los coleccionistas suelen ser personas de larga vida….

El caso de los LECTORES...

Caso parecido, creo yo, es el de los lectores.
Hablo de los lectores adictos, de los que leen lápiz en mano, como le gusta a Steiner , dialogando con el autor ; de los que jamás salen sin un libro en la mano, por cualquier cosa, de los que están deseando volver a casa para encontrarse con el libro que están leyendo;  de los que repasan la historia de su propia vida a través de las marcas que fueron dejando en sus libros; de los que los acarician y los olfatean y duermen con ellos , de los que abren un libro al azar para encontrar la respuesta a alguna pregunta  o  el consuelo a algún dolor, de los que cuando terminan un bello libro se preguntan   ¿ y , ahora , que hago?
 Mi  papá era un lector de ésos “Todavía no me puedo morir – decía, disculpándose - : tengo que terminar El otoño del patriarca…” y no se moría, porque antes de terminar ése libro ya empezaba otro. Y entonces era cosa de nunca acabar. Una estrategia como cualquier otra.

Leer  alarga la vida y eso no solo referido a la posibilidad de vivir vidas ajenas, de agregar un cuarto a la casa de la vida , como decía Bioy Casares, de hacer cosas que jamás haríamos en la existencia común , (subir a las estrellas, bajar al fondo del mar, descubrir  tesoros en islas desiertas ) . No. Hablo de vivir  más tiempo, literalmente hablando.

 Según Eduardo Galeano, en lengua  guaraní  “ñe e” significa palabra y también significa alma".
 Les estoy diciendo , entonces ,que leyendo además de desafiar la memoria , mantenemos viva , la magia , la alegría, los “sentires” y las emociones; que al internarnos en las palabras penetramos en el alma de todo, y como si fuera poco, alargamos nuestra vida.

Por todo esto y más existimos los libreros. Por creer en ésto existe El Altillo

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario